Tamiahua, Veracruz.– El escenario político de Veracruz Norte cambió de página. Luis Fernando Cagnant Ramírez, pieza clave del equipo de la diputada local Citlali Medellín Careaga, asumirá la Presidencia Municipal de Tamiahua, marcando el inicio de una etapa que, a decir de su círculo cercano, privilegia el orden, la cercanía con la gente y la transparencia institucional.
En su discurso público, la legisladora Citlali Medellín Careaga subrayó la alta participación democrática de Tamiahua, donde el sesenta y tres por ciento de la población salió a votar, un registro histórico en comparación con otros municipios donde la participación rondó apenas entre el treinta y el cuarenta por ciento. Esa movilización social, señaló, fue el reflejo de una ciudadanía que buscó un cambio de fondo, no de forma.
Con la toma de protesta de Medellín Careaga, se confirmó también el nombramiento de un Concejo Municipal interino para resguardar la continuidad institucional del ayuntamiento por seis meses, periodo en el que se preparará una nueva elección. Este órgano, puntualizó la diputada, será el responsable de auditar y revisar la administración saliente, obligando a la entrega de papelería y cuentas ante las instancias fiscalizadoras, como ORFIS, Auditoría Superior, Fiscalía Anticorrupción y Fiscalía Especializada, a fin de que se deslinden responsabilidades y se dé seguimiento a cualquier presunta irregularidad heredada.
Toma protesta como Diputada Local por el Distrito 3, Citlali Medellin Careaga
Mientras tanto, el ciclo de la administración saliente cierra con sombras. Guadalupe Rodríguez, exalcaldesa, y su concubino Ernesto “Neto” Lara, enfrentan la recta final de su gestión bajo cuestionamientos sociales y políticos. Analistas locales señalan que su administración no solo se distanció del pulso ciudadano, sino que además, actuó sin respaldo estatal ni nacional de las dirigencias partidistas en los procesos de impugnación que encabezaron, evidenciando fracturas internas y decisiones unilaterales que, según la narrativa pública, priorizaron intereses personales por encima de acuerdos de gobernanza.
Más punzante aún fue el señalamiento directo al rebase de topes de campaña que le atribuyeron al proyecto del Verde, por ciento ocho mil pesos, cifra que la diputada calificó como menor frente a lo que —dijo— repartieron otros actores políticos sin medida ni contención, debilitando así la equidad del proceso democrático.
Con una frase que resonó fuerte, Citlali cerró: “Podrán quitarme el triunfo, pero no la gloria; el pueblo manda, el pueblo quita y el pueblo pone”, enfatizando que el nuevo liderazgo no llega con ánimo revanchista, sino con una exigencia social legítima: si no saben gobernar, al menos que sepan rendir cuentas.
La nueva dupla de liderazgo —Medellín desde el Congreso y Cagnant desde el ayuntamiento— promete un discurso que mira al futuro con gestión social en marcha: agua potable, proyectos comunitarios y gestiones que no se detienen, sino que se redoblan.
La política, esta vez, sí huele a renovación.


