Tamiahua, Ver.- Cuidar la laguna, las playas y las especies que habitan en Tamiahua no comienza cuando alguien llega a la edad adulta. Puede empezar mucho antes, incluso desde el jardín de niños, aprendiendo algo tan sencillo como dónde debe ir una botella después de utilizarla.
Con esa idea, personal de las direcciones de Medio Ambiente y ZOFEMAT, en coordinación con Desarrollo Social y Humano del Ayuntamiento de Tamiahua, visitó el Jardín de Niños “Cristóbal Colón”, en la comunidad de La Guásima, para realizar una jornada de educación ambiental.
La actividad, realizada por instrucciones de la presidenta municipal María del Pilar Guzmán Medellín, buscó explicar a los pequeños el cuidado de la naturaleza de una manera sencilla, pero sobre todo divertida.
Porque hablarle a un niño de políticas ambientales probablemente no consiga demasiado.
Ponerlo a pintar un planeta y enseñarle qué animales viven cerca de su casa, sí.
Durante la jornada, las niñas y niños conocieron algunas de las especies nativas de Tamiahua, así como aquellas que enfrentan riesgos y necesitan mayor protección.
La intención es que desde pequeños comiencen a reconocer que la enorme riqueza natural que rodea a Tamiahua —sus costas, cuerpos de agua y fauna— también necesita de ellos para conservarse.
Reducir, reutilizar y reciclar
Otro de los temas fue algo que puede comenzar a practicarse desde casa: separar correctamente los residuos.
Mediante actividades didácticas se explicaron las conocidas 3R: reducir, reutilizar y reciclar, buscando que los menores entiendan que no toda la basura debe terminar revuelta en la misma bolsa y que muchos materiales pueden tener una segunda vida.
Puede parecer una pequeña lección de preescolar, pero en un municipio con playas y una fuerte relación con sus ecosistemas acuáticos, aprender a no tirar basura termina siendo una enseñanza bastante grande.
En las actividades participaron también docentes y padres de familia, quienes acompañaron a los pequeños durante la jornada.
La administración municipal busca continuar llevando este tipo de acciones a las comunidades, apostando por la educación como una herramienta para formar hábitos ambientales desde los primeros años.
Porque limpiar una playa ayuda.
Recoger una botella ayuda.
Pero enseñar a un niño por qué esa botella nunca debió terminar en la playa puede ayudar todavía más.
