El Fin de Playa Linda
Tamiahua, Veracruz. — Las letras monumentales que durante los últimos años marcaron el acceso a la playa principal de Tamiahua fueron finalmente retiradas. Con ellas, parece cerrarse también un capítulo polémico en la historia reciente de la villa: el intento de rebautizar simbólicamente un espacio que para generaciones enteras siempre ha sido simplemente la playa de Tamiahua.
La estructura, conocida como las letras de Playa Linda, amaneció seriamente deteriorada desde el pasado mes de enero, lo que obligó al Concejo Municipal de Tamiahua a iniciar los procedimientos correspondientes. Según informaron las autoridades, se presentó la denuncia ante las instancias competentes y se realizó la certificación ante notario público para dejar constancia formal del estado en que se encontraba la obra.
Finalmente, el Concejo tomó la determinación de retirar completamente la estructura, decisión que también responde a razones de movilidad y seguridad, ya que en ese punto del acceso a la playa suelen generarse fuertes congestionamientos de vehículos durante temporadas altas como Semana Santa.
Sin embargo, más allá de los argumentos técnicos, la desaparición de estas letras tiene también una lectura simbólica. Desde el inicio de su construcción, la obra estuvo rodeada de críticas. Muchos habitantes consideraron que el proyecto buscaba imponer un nuevo nombre a un lugar que nunca lo necesitó, además de politizar un espacio público profundamente arraigado en la identidad de los tamiahuenses.
Con el paso del tiempo, el nombre “Playa Linda” nunca terminó de arraigarse entre la población. Para la mayoría de los habitantes, el lugar siguió siendo lo que siempre ha sido: la playa de Tamiahua, punto de encuentro de pescadores, familias, turistas y generaciones enteras que han crecido mirando la laguna y el Golfo.
Hoy, mientras maquinaria pesada retira los restos de aquella estructura, queda claro que las obras públicas no siempre logran convertirse en símbolos. Algunos proyectos simplemente pasan. Otros, en cambio, revelan algo más profundo: la distancia que puede existir entre las decisiones de una administración y el sentir de la gente.
Así, entre polvo, varillas y concreto roto, Playa Linda llega a su fin, mientras la playa de Tamiahua —la de siempre— permanece.